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  Opinión Abierta
 
 

La Ética Ambiental de la Coalición Cívica

por Federico Caeiro

En la Argentina de hoy, el verde de los prodigiosos recursos naturales convive con el negro de la contaminación, la falta de políticas ambientales y la corrupción.

No habrá en la Argentina una política ecológica clara sin antes encauzar una ecología política que transparente y descontamine las conciencias y los procederes de sus dirigentes.

Nuestra propuesta, seria y sensata. abona la esperanza de una Argentina mejor. No desde una visión “romántica” o “bucólica”, que hace enfrentar como enemigos irreconciliables a los conceptos de desarrollo y ecología. Muy por el contrario, entendemos que un concepto moderno y eficaz de desarrollo es sólo aquel que contempla los elementos humanos y sustentables de cualquier estrategia de crecimiento.

Viendo algunos resultados derivados de la actividad del hombre, como los altos niveles de contaminación del suelo, del aire y del agua –que hacen invivibles a las grandes ciudades–, la disminución de la capa de ozono, la desaparición de ciertos hábitats, -la expansión de la frontera agrícola que significa pan para hoy y hambre para mañana o la desertificación, que avanza unas 650.000 hectáreas por año constituyendo la amenaza ecológica nacional más grave para un país agroexportador como el nuestro- o, teniendo en cuenta entre otros daños que causamos, la extinción de especies de flora y fauna -194 de las 1684 especies que hay en Argentina están en peligro de extinción-, cabe preguntarse: ¿cuál es nuestra responsabilidad en el cuidado del ambiente?, ¿es moralmente aceptable el daño que ocasionamos?

Parecería que la sustentabilidad, por propia definición, es ética. El desafío de asegurarles a los que nos seguirán un mundo mejor, donde se utilicen racionalmente los recursos naturales, es un concepto ético. La impronta de dejarles a nuestros hijos un país mejor es también un desafío ético. Pero la realidad supera a las mejores intenciones y el buen nombre del desarrollo sustentable se bastardea una y otra vez en aras de un poco más de dinero o de poder. Por eso el mayor problema ambiental de la Argentina es la ausencia de reglas morales.

Todo dependerá entonces, de como sea nuestro comportamiento con respecto a este mundo, a esta naturaleza, que nos da de comer, nos cura, nos viste y nos permite respirar y recrearnos.

Hoy están más vigentes que nunca las palabras de Bertrand Russell: "La humanidad tiene una doble moral, una que predica y no practica, y otra que practica pero no predica". Pareciera que el filósofo, matemático y escritor inglés, Premio Nobel en Literatura en 1950, las hubiera dicho pensando en la ecología de estos días… y en nuestro presidente…

Días atrás, en una sesión especial de la Asamblea General de la ONU, el presidente Néstor Kirchner hizo un fuerte reclamo a los países desarrollados por su "falta de colaboración" con las naciones en vías de desarrollo para afrontar las consecuencias del cambio climático.

Más allá de coincidir en el planteo que los países en desarrollo son acreedores ambientales de los países desarrollados, el presidente nos sorprende a diario: en cuatro años de no gestión jamás se preocupó por el cambio climático y ahora tuvo el tupé de ir a las Naciones Unidas a exigir a los demás lo que no hace en casa.
Kirchner denunció "sobreexplotación" de recursos naturales por parte de los países centrales y propuso que el mantenimiento de los reservorios naturales fuera reconocido como mecanismo de pago de la deuda externa, pero no hace nada por los bosques nativos argentinos, que son grandes reservorios naturales (la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos está trabada por senadores K)...

En este sentido, la Coalición Cívica propone un Plan Nacional de Respuesta al Cambio Climático Global, que incluye medidas concretas de adaptación a los efectos perjudiciales que podrían producirse en el territorio nacional y la adopción de medidas de mitigación acordes con las necesidades del desarrollo sostenible.

Es imprescindible integrar las políticas ambientales en la formulación de las políticas económicas y sociales centrales. El cuidado del ambiente y de los recursos naturales no funciona eficientemente cuando se lo aplica como un agregado tardío a decisiones básicas adoptadas sin haber tenido en cuenta las consideraciones ecológicas desde un comienzo.

La República Argentina necesita reorientar su actual proceso de desarrollo. Estado y mercado deben combinarse para lograr reducir al mínimo posible la diferencia entre el óptimo de mercado y el óptimo social. El Estado debe evitar que los sectores de menores recursos soporten las peores condiciones de calidad de vida y sean los más agredidos por la contaminación y las demás externalidades negativas de un desarrollo no sostenible.

El agua es el primero entre los elementos necesarios para lograr la satisfacción apropiada de las necesidades humanas básicas. Pero claro, la gran mayoría de quienes no disponen de acceso libre, seguro y suficiente al recurso del agua son, invariablemente, los más pobres.

Que todos los habitantes tengan acceso al agua potable es justicia social… Justicia social como la que pretende la Coalición Cívica para todos los habitantes de nuestra Argentina…

Que un chico se muera de hambre en el Chaco porque las topadoras han arrasado con el bosque que le permitía vivir es injusticia social.

Injusticia social que combatiremos con nuestros programas…

Los lineamientos estratégicos para una política de estado a largo plazo que propone la Coalición Cívica y que dan marco a nuestra propuesta, se basan en cuatro principios:

1. Calidad de vida y acceso a bienes sociales como el agua y el aire, constituyen un derecho humano fundamental.

2. Utilización racional de los recursos naturales mediante un desarrollo sustentable que promueva el bienestar de la sociedad en su conjunto, erradique la pobreza, asegure el crecimiento económico con distribución de la riqueza preservando y promoviendo las diversidades biológicas, culturales y productivas para las generaciones presentes y futuras.

3. El acceso a la información como condición básica para la participación ciudadana efectiva en cualquier proceso de toma de decisiones públicas.

4. Implementación efectiva del artículo 41 de la Constitución Nacional, la Ley General del Ambiente y demás leyes de presupuestos mínimos.