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Mi corazón eligió Lilita...
por Pablo de la Iglesia
A propósito de las elecciones: a mis amigos argentinos...
Procuro hacer llegar este mensaje a la mayor cantidad de gente posible, a todos mis amigos en el mundo, y con énfasis a los argentinos que el Domingo 28 eligen diputados, senadores, concejales, según sea el distrito; también a aquellos que en otros países sienten que tienen que ser parte del cambio.
Calculo que al menos medio millón de personas leerán esta carta, personas con intereses diversos a las cuales espero llegarles al corazón.
Muchos me conocen como un buscador espiritual que, como fruto de lo que fué encontrando en el camino, ha ayudado a crecer a todos los que ha podido desde sus realizaciones y sus errores; hemos meditado juntos, hemos orado, nos hemos metido en el vientre de la Pachamama a trabajar nuestras relaciones, hemos procurado asimilar los preciosos sabores del amor que nos brindan las diferentes religiones, hemos dejado que la luz del sol impregne nuestros ojos en muchos atardeceres, y hemos compartido hermosas ceremonias sagradas al amanecer... Quiero decirles a todos que la humanidad tiene mucho que perder si no se involucran en política; hoy más que nunca, la conciencia y el sentimiento de unidad es vital para la evolución humana.
Otros me conocen porque haciéndole frente a una grave enfermedad, veinte años después de haber sido mandado a morir, sigo siendo un ejemplo de vida para aquellos que no se rinden y aceptan las contrariedades para sacar lo mejor de si mismos; siento una profunda satisfacción interior al saber que mis consejos han salvado cientos de vidas y mejorado el bienestar de miles; también siento una profunda frustración que me motiva a seguir trabajando, porque los intereses y la ignorancia mantienen alejada a la medicina natural del gran público. Me he involucrado en política porque sé que solo desde adentro lograremos impulsar cambios evolutivos en este sentido.
Unos y otros constituimos un poderoso movimiento mundial que puede impulsar un cambio transformador si en lugar de mirar de afuera decidimos involucrarnos y jugar un juego que hoy no es transparente como nos gustaría, pero que puede cambiar si nosotros queremos.
Los invito a ir a votar el Domingo, no importa por quien lo hagan, tan solo que sea un acto conciente y desde el corazón, que marque el inicio de un nuevo compromiso de las personas espiritualmente saludables y moralmente impecables, con el despertar de una nueva civilización.
Yo voy a seguir acompañando a Lilita Carrió porque, más allá de acuerdos y desacuerdos, me garantiza un despliegue franco para trascender ese cáncer latinoamericano que es la corrupción; también la acompaño porque procura impedir que el ambiente insalubre de la política contamine su vida personal, manteniendo sus espacios para disfrutarla con cosas sencillas como tomar sol, rezar o compartir una buena comida con amigos, signos evidentes de inteligencia emocional, social y espiritual; más allá de esto, porque es una intelectual brillante, preparada como pocos para comprender los desafíos que nos propone este cambio de época. Para mí, Lilita marca la transcición entre un tiempo que se va, uno que llega y este presente en el que hay que saber caminar con un pié en el viejo paradigma y con el otro cimentando lo que viene.
Con todo, creo que la mejor manera de votar es informarse previamente todo lo que podamos y dejar la decisión final para el corazón; el mío ya eligió Carrió.
Universos de Bendiciones.
Pablo de la Iglesia
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